Reseña

MADRID SIGUE SIENDO UNA FIESTA

A un año visto de nuestro comienzo como colaborador de la capital Madrid, no deja de generarnos un ánimo generoso, dadivoso en gratificaciones… será que todavía estoy a tiempo para la decepción. Dicen los lugareños. Siempre he pensado que así razonan los capitalinos porque las ciudades regularmente nos decepciona a sus ciudadanos; en cambio, Madrid, tiene un encanto extraño, singular.

En cuanto a Arte, aún sin ser las cúspides de la contemporaneidad de New York, Londres, Tokio, Seúl o Basilea, la capital española alberga varias excelentes pinacotecas históricas (El Prado, los Palacios Reales, el Thyssem-Bornemisza) y cuenta con la excelencia moderna del Reina Sofía, como llamamos los nacionales al MNCARS, que la consagran como una ciudad cultural; a la que se suman, una actividad vertiginosa de galerías, estudios de artistas, espacios non profit y/o fundaciones.

Será que ya me estoy aclimatando o que ya mi mirada no es precisamente la de un turista accidental, mas cada semana o mes descubro que la ciudad no ha parado de moverse en cuanto a gestión cultural, a pesar de las crisis financieras, las guerras europeas rozando nuestra economía y radicalizando nuestra convivencia pacífica, a pesar de una post-pandemia global, o de la excesiva y masificada turistización de la capital; así como la llegada de nuevas oleadas migratorias, un poco de postín… que no sabemos si con ella vendrá riqueza al sector cultural o las desigualdades sociales y la precariedad se remarquen.

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