La cuarta colaboración individual de Jesús Zurita con la galería canaria establecida en la concurrida calle capitalina Dr. Fourquet, esta “Vez”, la primera del artista en su nueva sede madrileña; es un cierre de ciclo, o quizás el punto donde el dibujo de una espiral se toca para trazar otro giro.
Desde siempre su trabajo (el del artista) se ha desarrollado en los límites de una narrativa que coquetea con lo poético, porque se torna misteriosa. En cambio, Zurita es un autor, que ahora se torna diáfano, se aclara; tal vez, resultado de un proceso de reconciliación interna con lo que durante décadas se ha desplegado como los recursos de su idiomática, su propia lengua. Manifestada como momento de madurez, tras años de observación, en esta obra que estos meses primaverales exhibirá Jesús en Artizar, hallo resueltas las paradojas iniciales de su obra temprana, donde dibujo perfeccionista y el plano pictórico competían en una discusión silenciada, contenida, así como la convivencia del lino crudo con los fondos blancos invadidos de un rojo atmosférico, donde la materialidad del soporte tomó cierto protagonismo determinante, extinta en estas últimas piezas. Aquí la dualidad, antes escindible, está resuelta unitivamente. He aquí, un todo.