DIBUJAR COMO SI PASARA UN ÁNGEL

Entrevista a Manuel Antonio Domínguez

Conozco el trabajo de Manuel Antonio desde hace años, muchos años en realidad. Desde las primeras obras que vi, creo que como a casi todo el mundo, lo primero que me llamó la atención es su técnica, la precisión del trazo, la suavidad de la paleta que emplea. Es lo que te llama la atención a simple vista, su estética tan personal, un lenguaje que aprendió a construir desde muy pronto y que lo identifica de una forma precisa. No hay posible confusión, o es Manuel Antonio o no lo es. Con este lenguaje ha ido construyendo historias, hermosas historias.

Lo que cuenta y cómo lo cuenta tiene una relación directa, muy directa, necesaria. Siempre digo que una de las claves del éxito de un trabajo artístico es la elección del canal a través del que se cuentan las historias. Está el emisor (creador/a), la historia y el receptor (el público) y entre ambos el medio mediante el que se transmite el mensaje. Es importante esa elección porque no puedes contar lo mismo con un vídeo que con una performance, con una pintura que con una fotografía. Para contar las historias de Manuel Antonio es necesario ese trazo sutil, delicado, ese dibujar con el pincel con la precisión de un bordado, esos colores suaves. No se puede contar eso de otra forma, por eso, creo yo, eligió este medio, porque tenía claro desde el principio lo que quería decir, sólo buscó la mejor forma de hacerlo y eligió bien, no se equivocó.

Su trabajo habla de afectos, de crear, al menos, la posibilidad de estar juntos, de construirnos juntos. Habla de la construcción social de la masculinidad, los estereotipos de género y la identidad. Tal vez de una masculinidad débil, vulnerable, imprecisa, inconcreta, pero decidida, abierta y sobre todo sin miedo. Quizá sea eso lo que falte muchas veces, perder el miedo a ser, a que te vean siendo. Quizá sobre el miedo a ser. Si nos acercamos a sus obras eso es con lo que nos vamos a encontrar, ese perder el miedo. Por eso comento lo de la necesidad de la sutileza de su lenguaje.

Comenzó su trabajo a comienzos de los años 2000, después de su tiempo de formación en Bellas Artes, principalmente en Valencia. Empezó a formar parte de proyectos colectivos y exposiciones en Sevilla, Valencia, Barcelona, Lisboa o Palermo. Desde de 2007 comenzó a realizar  exposiciones individuales como Hombre sin Cabeza (2007), Del mismo modo, en el sentido contrario (2010), El uniforme desbordado (2012) o La impotencia aprendida (2012) y ferias como ARCO, JustMAD, SWAB, ArteBA y ArteLisboa. En conjunto, su trayectoria muestra una evolución desde proyectos experimentales y multidisciplinares hacia una práctica cada vez más centrada en el dibujo como herramienta para cuestionar los estereotipos, las identidades y las formas en que la sociedad construye la idea de masculinidad.

Ese lenguaje plástico del que hablamos se caracteriza por combinar una apariencia realista, delicada y minuciosa con un contenido crítico relacionado con la identidad, el género y los estereotipos sociales. El contraste entre la belleza formal de sus imágenes y la incomodidad de algunos de los temas que plantea es una de las claves de su obra.

Las fotos de las obras que acompañan esta entrevista tienen mucho de esto, sobre todo Hambre de hombre y Visitas de ático. Esas cuerdas y esas cadenas que nos mantienen unidos a quienes amamos, pero también, a veces, que no nos permiten alejarnos de quienes nos hacen mal.

J-RB Manuel Antonio ¿cómo llegas a la construcción y definición de este lenguaje? ¿Desde donde partes para llegar a configurarlo de esta forma tan precisa?

Imagino que la construcción de mi lenguaje ha requerido de su tiempo y que es un proceso que constantemente me ha balanceado entre hacerme sentir seguro, salirme de zonas de confort o simplemente mantenerme activo en algo tan inestable como es la escena cultural. En esa búsqueda del deseo de permanecer y contar, el lenguaje va apareciendo. Para configurar un lenguaje preciso, se tiene que hablar mucho y durante mucho tiempo con ese imaginario y desde una veracidad que muchas veces parte de lo experiencial, de ese modo esa construcción además de comunicar te identifica.

J-RB Hay algo que sorprende en tus obras y que me llama siempre la atención: el uso digamos de materiales encontrados, portadas de revistas, fotografías, mapas, cartas, recortes de prensa y otros documentos, sobre los que intervienes. El resultado es un diálogo interesante entre cultura popular y tu mirada contemporánea. Tal vez una mezcla de realidad y ficción. ¿Cómo haces esto? ¿Qué quieres potenciar o transmitirle al público con esta forma de construir la obra?

Como uno más del público, el salto de ser rural a urbanita me plantó directamente frente a algo como el desecho y la pérdida de memoria, conceptos muy cercanos a nuestro día a día. Reconocernos en el objeto es algo con lo que siempre he convivido en mi pueblo y familia, y ser “espigador” de la gran ciudad y de sus suburbanismos (rastros) me aportó una vía para hablar del revisionismo, del arte de la memoria en el objeto y superficies de realidad sobre las que trabajar.

J-RB Ese trabajar sobre otras cosas, sobre mapas, por ejemplo ¿refuerza tu historia? Quiero decir ¿sería lo mismo si el soporte fuera un papel en blanco?

Ese trabajar sobre otras cosas, es una posibilidad abierta que siempre veo para ser terminada con mi historia, con mi experiencia. Intervenir sobre el objeto encontrado, el cual ya tiene su personalidad, es redimensionar su potencial a muchas posibilidades. Concretamente el mapa es un elemento que refuerza muchos aspectos por sí solo, convertirlo en mi superficie pictórica me posibilita reformular la historia de la persona y el terreno vivido. Sobre el soporte en blanco no se miente tan bien, ofreces lo que tú quieres.

J-RB Hemos hablado antes de lo que quieres contar, pero no hay una interpretación cerrada ¿no? Más bien hay ambigüedad ¿quieres que quien se acerque a tu obra cuestione aquello lo está viendo? ¿Que se plantee dudas sobre sí mismo/a? ¿Está eso en obras, como por ejemplo, Del mismo modo, en el sentido contrario? ¿Quieres que esa ambigüedad permita que el espectador construya su propio relato?

Esa sensación tan humana de necesidad de clasificar, distinguir y agrupar, me acercó a la ambigüedad y a lo críptico. Mi producción es un trabajo que parte del realismo, se nutre del simbolismo y puede ser visto como un correlato real que hace empatizar al espectador. Pero siempre lo quiero ver como “el anzuelo bien ejecutado” que te obliga acercarte y necesariamente cuestionarte que es lo que se quiere contar.

J-RB ¿Para ti los colores que utilizas son también lenguaje?

Totalmente.

Parto desde un Rosa, color nombre, que definió mi infancia. Verme unido desde siempre como “Manolito el de Rosa” por ser conocido así como nieto de mi abuela, me trajo muchas categorías a mi historia. Apropiarme de ese color que señala, que diferencia y que provoca cierto estigma, fue mi primer escape en mi lenguaje.

Andalucía tiene esa gama cromática suave, de revestimiento infantil que siempre parece apaciguar al público, me divierte utilizar a través de la acuarela y de una paleta suave, las oscuridades sociales.

J-RB He apuntado antes los temas sobre los que sueles trabajar ¿Qué historias te interesa contar y sobre todo desde dónde le quieres hablar al público? ¿Quieres contar una historia (la imagen, la masculinidad, los estereotipos en género…) y quieres incomodar para que reaccionen ante determinados asuntos que desgarran la sociedad?

Al trabajar desde imágenes conocidas, actuales o superficies cotidianas, la intención de hacer sentir al espectador cercanía está presente.

La pulsión de trabajar sobre ciertos temas, que como artista del colectivo LGTBIQ+ me interesan, es muy variada, muchas veces son la mirada del estereotipo construido desde la heterosexualidad, el “territorio armarizado” de la persona reprimida, la ironía más intelectual que una historia rocambolesca puede tener o el estigma con el que se distorsionan vidas.

La temática de género dentro de las mismas esferas culturales, en muchos casos, provocan rechazo. Ser algo que no existe, para muchas personas, implica como creador dar visibilidad y permanecer aunque incomode.

J-RB Volviendo a la pregunta anterior, ¿crees que el arte tiene el poder de cambiar a las personas? Decía Doris Salcedo que “el arte no redime, pero nos dignifica como seres humanos” ¿crees en ese poder el arte?

Siempre he pensado que el arte me hizo hablar, que con el tiempo logró hacerme hablar desde un “nosotros” y que hoy en día, cuando te ves colaborando con tu discurso en una película que habla sobre eso mismo, claramente digo que el arte tiene ese poder.

J-RB Hay un tema que no podemos obviar dadas las circunstancias: La bola negra. Antes hablábamos de cómo utilizas materiales encontrados o reciclados. Has trabajando en la identidad visual de la película realizando diez intervenciones sobre imágenes y carteles, además de en los créditos finales. Tú utilizas el rosa desde hace años para hablar de lo que ha sido estigmatizado en relación con la masculinidad ¿En este caso lo has utilizado para establecer un hilo visual entre las diferentes imágenes e  introducir una lectura relacionada con la historia de la homosexualidad y sus formas de representación? Has intervenido con el color pero no de una forma precisa, sino construyendo con pinceladas que quedan a la vista, como una imagen deconstruida ¿Es así? ¿Has querido que el color quede como superpuesto a la imagen? Parece que no has querido borrar lo anterior, sino construir algo encima. No borrar esa masculinidad –esa historia- sino mostrarla de otra forma, mostrar que podemos ser de “otra” forma.

La identidad visual de la película ha sido generada y orquestada por Equipo Sopa. Gracias a esta agencia creativa que ha realizado uniones perfectas y lecturas de muchos perfiles artísticos, es como se ha llegado a esta simbiosis tan maravillosa que es la identidad visual de La Bola Negra.

Para unificar todas la intervenciones de la cartelería y créditos he optado por un hilo conductor mediante el color rosa como señalamiento, revisionismo y herida latente, simbologías concretas a través de la representación del objeto y un concepto mediante la propia utilización de la técnica artística: una transformación visible de ciertas masculinidades.

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