Un latido inmersivo de luz y sonido: Ramón Isidoro y la poética de la cúpula 

La intervención del artista Ramón Isidoro (Valencia de Don Juan, León, 1964) en la cúpula del Centro Niemeyer de Avilés constituye un arriesgado y sobrecogedor proyecto de pintura expandida e instalación ambiental. Como aborda el artista y crítico Avelino Sala en su reseña, el proyecto Intervención —comisariado por Adonay Bermúdez— se enfrenta a la complejidad geométrica y de escala del edificio diseñado por Oscar Niemeyer para convertir el espacio expositivo en un laberinto inmersivo y sinestésico.

A través de una rigurosa economía cromática articulada en torno a profundos campos de negro y destellos de oro y amarillo, Isidoro desborda los límites del marco pictórico tradicional. Las obras operan no como objetos contemplativos aislados, sino como un entramado de paneles y estructuras que dialogan directamente con la curvatura de la cúpula y con la luz que la atraviesa. Esta dimensión plástica halla un pálpito fundamental en el universo sonoro concebido específicamente por el artista sonoro Juanjo Palacios, cuya composición convierte la sala en una experiencia envolvente donde el sonido y la luz laten al mismo ritmo.

Con documentación fotográfica de Marcos Morilla, la propuesta de Ramón Isidoro en el Centro Niemeyer trasciende el mero ejercicio plástico para instaurar un lugar de tránsito y reflexión sobre los estados límite de la percepción. Intervención se consolida así como una de las propuestas más potentes de la escena contemporánea reciente, donde la pintura abstracta se transforma en un espacio habitado, denso y profundamente poético.

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