La 68ª edición de los Premios FAD de Arquitectura e Interiorismo (2026) ya está en marcha, consolidándose un año más como el barómetro definitivo de la vanguardia espacial en la península ibérica y sus islas. Organizados por ARQUIN-FAD, la asociación ha anunciado recientemente la selección de un total de 110 proyectos que avanzan con paso firme hacia el palmarés final, distribuidos entre las categorías tradicionales de Arquitectura, Interiorismo, Ciudad y Paisaje, Intervenciones Efímeras, sumándose los FAD Internacionales y Pensamiento y Crítica. Esta extraordinaria criba surge de una convocatoria masiva que superó las 400 propuestas, dejando claro que el diseño ibérico goza de una salud creativa impecable y un profundo deseo de redefinir las reglas del juego contemporáneo.
El jurado de este año, presidido por la reputada arquitecta Margarita Jover —e integrado por vocales de la talla de Aleix Alexandre, Lola Domènech, Javier Jiménez, Filipe Magalhães y Carme Ribas—, ha establecido una hoja de ruta conceptual muy clara. Lejos del mero esteticismo o la monumentalidad vacía, la selección de 2026 premia de forma unánime los proyectos comprometidos con la rehabilitación, la sostenibilidad real y la regeneración urbana. Criterios clave como la circularidad, la reversibilidad material y el entendimiento de la arquitectura como una herramienta de cohesión social han vertebrado la toma de decisiones, proyectando un cambio de paradigma ineludible en el sector actual.
Entre los proyectos seleccionados que más han resonado en el panorama actual destaca “Can Saltiri. Recuperación del acceso al Castillo de Rupit”, firmado por Carles Enrich Studio. Esta soberbia intervención paisajística y patrimonial resuelve de forma quirúrgica la compleja accesibilidad al monumento arqueológico de Rupit mediante una estructura ligera y discontinua de pasarelas de acero corrugado. La delicadeza con la que el itinerario se adapta a la accidentada topografía rocosa, respetando las preexistencias y culminando en un mirador exento de impacto visual agresivo, sintetiza a la perfección este espíritu de mínima intervención y máximo respeto territorial que define la edición actual.
La escala pública e infraestructural también reclama su protagonismo con obras que desplazan el foco de atención fuera de las grandes urbes metropolitanas. Es el caso de las dos obras seleccionadas en Carballo (Galicia): el Centro social de Goiáns y la Praza do Pombal de San Miguel de Vilela, ejemplos rotundos de cómo el urbanismo orientado al interés común puede transformar entornos rurales y periurbanos compitiendo de tú a tú con las grandes capitales. De manera similar, el “Pabellón de servicios y alberca en Tibi”, diseñado por Alfredo Payá (noname29), teje una sugerente relación entre la arquitectura contemporánea y el paisaje agrícola alicantino, empleando la sombra, la vegetación y el agua para concebir espacios de uso compartido vinculados a la vida doméstica y de campo.
Por su parte, las categorías de Interiorismo y Arquitectura Efímera demuestran una madurez excepcional en la reconversión de espacios preexistentes bajo lógicas de respeto histórico y audacia funcional. Proyectos comerciales de alto impacto como la nueva Tienda del Museo Reina Sofía en Madrid, junto a intervenciones residenciales minuciosas como la Casa al Priorat, la Casa Aragón o la reforma en la madrileña calle Argumosa, reflejan una obsesión compartida: desvestir el espacio para recuperar su esencia estructural profunda. Con estas 110 obras sobre la mesa, los Premios FAD 2026 no solo trazan un mapa del talento ibérico del momento, sino que imponen un manifiesto ético sobre cómo debemos habitar y transformar el futuro inmediato.

