La arquitectura efímera española apuesta por la sostenibilidad, también en el contexto global. El pabellón, bautizado como «The Siesta», ha sido diseñado por los equipos de Enorme Studio, Néstor Montenegro y Smart Intelligence. La propuesta destacaba por una envolvente de madera que desafía las normativas sísmicas japonesas, integrando un sistema de construcción modular que permite su desmontaje total.
Más allá de la estética, el proyecto ha funcionado como un ecosistema bioclimático. Utilizando técnicas que recuerdan al sombreado mediterráneo, la estructura ha regulado la temperatura de forma pasiva, un guiño a la arquitectura vernácula de nuestras costas adaptado a la tecnología del siglo XXI. Es, en esencia, un diálogo entre la tradición artesanal y la ingeniería de vanguardia que aspira a posicionar a España como líder en economía circular aplicada.
El impacto de esta obra trasciende la Expo. Una vez finalizado el evento, cada módulo será reutilizado, evitando el desperdicio característico de estas ferias internacionales. Esta filosofía de «huella cero» no solo cumple con los ODS, sino que establece un estándar estético donde la belleza reside en la eficiencia y la honestidad material.

