La Fundación Mies van der Rohe y la Comisión Europea han desvelado los siete proyectos finalistas que competirán por el prestigioso Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea 2026. En una edición marcada por la reutilización de recursos y el impacto social, la arquitectura española ha logrado un protagonismo excepcional. Entre los cinco finalistas de la categoría principal y los dos de la categoría emergente, destaca la presencia de estudios que operan desde Barcelona y Sabadell, consolidando a España como un referente en la transformación ética del entorno construido.
El proyecto que encabeza la representación nacional es la Rehabilitación del Vapor Cortès – Prodis 1923 en Terrassa, obra del reconocido estudio HARQUITECTES. Esta intervención no es solo una recuperación patrimonial; es una lección de urbanismo circular. El estudio ha transformado un antiguo complejo industrial en la nueva sede de Prodis, una organización dedicada a personas con discapacidad intelectual. La clave reside en su estructura de «almacén-calle-almacén», donde han integrado materiales naturales como la madera y sistemas de ventilación pasiva, respetando la pátina histórica del edificio para crear un espacio comunitario profundamente humano.
Por otro lado, la presencia española se extiende a través del estudio onze04 (con sedes en Barcelona y Nantes), finalista con el Centro Deportivo y Cultural Joséphine Baker – Marie-José Pérec en Bretaña, Francia. Este equipamiento destaca por su capacidad para articular la vida social en un entorno rural. El diseño de Gustavo Silva-Nicoletti demuestra cómo la arquitectura puede ser un motor de cohesión, combinando programas deportivos y culturales bajo una estética que dialoga con el paisaje y prioriza la accesibilidad y la luz natural.
El resto de los finalistas europeos comparten esta visión de «arquitectura útil». Entre ellos encontramos el Palacio de Exposiciones de Charleroi en Bélgica, que apuesta por la rehabilitación en lugar de la demolición; el Mercado de Gruž en Dubrovnik, que reinterpreta el espacio público comercial; y el Lot 8 de LUMA Arles, un laboratorio de diseño circular que utiliza biomateriales locales como sal y girasol. Estos proyectos reflejan una tendencia imparable hacia una construcción menos irresponsable y más vinculada a los desafíos climáticos actuales.
En la categoría Emergente, el jurado ha seleccionado el Centro Cultural Le Foirail en Francia y los Espacios Temporales para el Teatro Nacional Esloveno. Todas las obras finalistas serán visitadas por el jurado en las próximas semanas, y el fallo definitivo se conocerá el 16 de abril. Para el panorama español, estar presente con dos visiones tan potentes de la rehabilitación y el espacio público reafirma que nuestra arquitectura no solo construye edificios, sino que restaura el tejido social y la memoria de nuestras ciudades.

