Colección MUSAC
Detenerse a mirar, aprender a prestar atención es algo que hacen muy bien los artistas, como apunta Will Gompertz en su libro Mira lo que te pierdes. Dejar que la intuición o la imaginación de una observación pausada nos conduzca a un nuevo relato se ha convertido en una práctica difícil de llevar a cabo hoy en día debido al consumo masivo de imágenes y a la impaciencia ante el detenimiento. Si esta experiencia se da en un museo, frente a obras de arte contemporáneo, puede volverse más compleja debido, en parte, a su opacidad. Debemos leer el relato de forma abierta, sin oponer resistencia, dejando que las obras que los artistas han desarrollado estimulen nuestros sentidos. «A veces basta con poner en marcha pequeños protocolos de observación para revelar funcionamientos, estructuras, experiencias», como nos indica el comisario en algunos de los textos que encontramos a lo largo de la exposición.
En la muestra que nos ocupa, Así como suceden las cosas, también nada sucede, esta actitud contemplativa se vuelve esencial. El título, tomado de un verso de Philip Larkin, nos sitúa ante una propuesta especial, casi como un susurro que nos invita a escuchar con atención. La exposición forma parte de la cuidada programación con la que el MUSAC celebra su vigésimo aniversario y, por tanto, el de su colección. Aunque el museo abrió sus puertas en 2005, la colección comenzó a crearse en 2003, antes de la finalización del edificio. Fue, de hecho, una de las piedras angulares del proyecto museístico y hoy constituye una de las colecciones públicas de arte contemporáneo más destacadas del Estado español.


Su actual director, Álvaro Rodríguez Fominaya, invita al comisario y poeta Mariano Mayer a realizar una nueva lectura de la colección. Desarrollar este proyecto no es una tarea sencilla, menos aún cuando ha sido objeto de numerosas revisiones previas. Mayer elude con inteligencia una lectura cronológica o temática basada en piezas emblemáticas. No busca deslumbrar al espectador con las grandes instalaciones que se custodian en los almacenes del museo, sino que propone un relato sutil, desprovisto de jerarquías, donde la materialidad del lenguaje artístico es la verdadera protagonista. Las obras conforman un recorrido que desafía las lógicas habituales de las exposiciones de colecciones. No hay una narrativa cerrada, sino una constelación de gestos y presencias, de objetos, de aproximaciones a lo visible, pero también a lo intangible. En palabras del propio Mayer, se trata de «revisar los vínculos y las relaciones que el arte contemporáneo establece cuando el vocabulario que emplea para su realización permite descubrir un proceso de creatividad». En este sentido, cada obra puede ser entendida como el ensayo de una forma por venir, como un modo de activar experiencias que no se resuelven en una interpretación única. La exposición pone en valor la potencia especulativa del arte: su capacidad no para explicar, sino para abrir grietas en los discursos establecidos, desmontar patrones y proponer otros. La diversidad de soportes y formatos configura un recorrido armónico que integra desde instalaciones como la de Jimmie Durham, la de Cerith Wyn Evans o la del fotógrafo Wolfgang Tillmans, realizada específicamente para el MUSAC en el año 2003, hasta obras de pequeño formato como las de Anne Collier, Wolf Vostell, Loreto Martínez Troncoso o Yvonne Rainer. La muestra se dinamiza a lo largo de sus meses de apertura incorporando a cuatro artistas cercanos al territorio —ideado como un continuo entre contextos y generaciones— a los que se invita a dialogar con la colección desde su propia práctica: Alejandro Cesarco, Miriam Martín, Antonio Menchen y María Tinaut. Estas intervenciones, organizadas de forma escalonada en el tiempo, no funcionan como cápsulas aisladas, sino como extensiones del pensamiento curatorial que sostiene toda la exposición.
En definitiva, la arriesgada propuesta de Mayer desafía las fórmulas más empleadas en las revisiones de colecciones y se dirige a quienes aceptan que, en el arte, mirar sin esperar respuestas es, a veces, el único modo de que algo —o nada— suceda.
Así como suceden las cosas, también nada sucede
MUSAC, León
29 marzo de 2025 – 8 febrero 2026

