Canta una piedra de Regina de Miguel

Después de presentar su interesante trabajo audiovisual Nekya. Una película río (2023) en el C3A de Córdoba, en la exposición colectiva Remedios. Por los caminos ancestrales (abril de 2023-marzo de 2024), donde habla de la naturaleza y de la memoria del lugar, Regina de Miguel (Málaga, 1977) aborda una propuesta mucho más amplia en el CAAC, Sevilla, con el comisariado de Jimena Blázquez, directora del centro. Planteado como un laboratorio que le permite -y nos permite- experimentar con la ciencia, la ecología, los mitos ancestrales, el arte y el territorio, temas todos que podemos encontrar habitualmente en su trabajo, siempre interesado en fusionar lenguajes e historias y experimentar con diferentes asuntos y formatos que hacen de su obra un constructo reconocible e interesante, porque permite que el público se pueda acercar y entender su discurso desde ámbitos distintos, lo que siempre resulta un reto desde la ciencia, las poéticas especulativas y la imaginación.

Al entrar en el Claustrón Este de la antigua Cartuja lo primero que nos encontramos es El último término que alcanza la vista (2010), donde parecen asaltarnos imágenes sobrecogedoras de icebergs con estadísticas sobre la soledad, la depresión y el suicidio. Esta información sobre nuestra sociedad, que conocemos aunque queramos negarla u ocultarla, cobra una dimensión espectacular ante la vista de la montaña de hielo donde, además, la artista ha intervenido mapas de la época de Humboldt con otras sacadas de visualizaciones satelitales de Google Earth.

Después nos encontramos con Portal (2024), una cortina sensorial, desde la que podemos llegar a la película Aimística (2023), donde la IA nos trae a Santa Teresa de Jesús. Una referencia interesante en este lugar porque la santa llegó a pernoctar en el antiguo monasterio, a pesar de ser un cenobio masculino.

Este complicado entramado se construye en el centro sevillano con piezas de vídeo, pintura, dibujo, instalación y obras de animación dando cuenta de la versatilidad de la artista. Siempre preocupada por la naturaleza y el ciudado del medio ambiente presenta la pieza audiovisual Catábasis,donde nos acerca a la problemática de lugares como la selva del Chocó y las mimas de Río Tinto, sobre el que como decíamos ya ha trabajado. También en este formato está en la exposición Intoxicated Waters (2021), con música de Lucrecia Dalt, cuyo título completo en castellano sería Aguas intoxicadas, cometas nunca más vistos y una reunión de suicidas. Una película casi como de ciencia-ficción -o sin casi- donde juega con la idea de viajar a un imaginario planeta, Tornus, donde conviven especies humanas con no humanas, seres poshumanos tal vez. Donde, además, parecen habitar personajes como Anne Sexton, Sylvia Plath, Chantal Akerman, construyendo algo así como un paraíso para suicidas.

Siguiendo con esta línea híbrida en obras como Arbustos de nervios como bosques de coral, Portal o Proliferación quimérica (2024) donde utiliza la tela, el bordado o el papel para crear un a modo de paisajes a medio camino entre lo botánico y lo geológico siempre desde una construcción poética que los hace especialmente atrayentes. En la última obra, por citar alguna, vemos esos seres híbridos donde se mezclan especies vegetales con animales marinos, insectos o máscaras. En realidad son holobiontes multiespecie, es decir seres compuestos que fusionan una variedad de elementos orgánicos y simbólicos.

De su trabajo de animación en 3D podemos ver obras como Nouvelle Science Vague Fiction (2011), con banda sonora de Jonathan Saldanha que incluye sonido experimental captado del agujero negro Sagittarius A*. Son dos canales, uno que marca el recorrido estratigráfico desde el lago Cerknica (Eslovenia) hasta las antenas del instituto ASTRON (Holanda). El segundo es un montaje de imágenes sacadas de películas como Solaris (Lem/Tarkovsky).

Como decíamos el trabajo híbrido de Regina de Miguel ha creado en el CAAC una especie de laboratorio conde mezcla lo científico con lo artístico, lo sensorial con lo perceptivo y la ficción con la poesía y con la crítica, que llama la atención sobre el trato -el maltrato- que le estamos dando al planeta. A lo mejor en uno de esos planetas que ella imagina está la solución.

Canta una piedra
Regina de Miguel
Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Sevilla)
29 de mayo de 2025 – 11 de enero de 2026.

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