La exposición Tejer lo efímero: texturas, repetición, geometría, circularidad, comisariada por Leire Vergara y presentada en la Sala Kubo Kutxa Fundazioa de Donostia, ofrece una profunda retrospectiva de la artista María Cueto (Avilés, 1960), abarcando cuatro décadas de dedicación al arte textil y de la fibra. La muestra, abierta al público desde el 20 de junio hasta el 28 de septiembre de 2025, reúne medio centenar de obras que evidencian la evolución estética y conceptual de Cueto desde 1989 hasta 2023.
Cueto, quien ha trabajado desde finales de los años ochenta en el ámbito del fiber art, ha desarrollado una práctica artística que transita entre la escultura y la instalación, utilizando materiales naturales como semillas, hojas y fibras vegetales. Su enfoque se caracteriza por una atención meticulosa a la materialidad textil, explorando las posibilidades poéticas de entrelazar memoria y materia.
La exposición se estructura en varias secciones que reflejan diferentes etapas de su trayectoria. En “Texturas. Comienzos (1980-1990)”, se presentan catorce tejidos de pequeñas dimensiones reunidos en un libro de muestras, donde Cueto realiza una investigación de laboratorio sobre las permutaciones de materiales y patrones de entretejido. Otra sección, “Lectura interior. Trabajo de laboratorio (1990-2000)”, exhibe miniaturas experimentales que, aunque no destinadas a formatos mayores, revelan la exploración de estructuras mínimas necesarias para lograr un tejido.
La exposición también destaca la perseverancia de Cueto en el uso del medio textil, incluso cuando este fue marginado por las tendencias artísticas contemporáneas a partir de los años noventa. Su compromiso con la fibra y el tejido subraya la relevancia de estos medios en el contexto artístico actual, proponiendo una circularidad de las formas que retornan cargadas de nuevos significados. Tejer lo efímero no solo celebra la trayectoria de María Cueto, sino que también reivindica el valor del arte textil como un lenguaje artístico legítimo y significativo. La exposición invita a una contemplación pausada, resaltando la fragilidad y la belleza inherentes a las obras de Cueto, y ofreciendo una experiencia sensorial que conecta al espectador con lo esencial y lo efímero de la existencia.

