Visitando galerías españolas en ARCOLisboa 2025

Descubre algunas de las apuestas españolas más relevantes de ARCOLisboa de la mano de Irati Azpeitia Orobengoa, comisaria emergente y coordinadora cultural.

Como comisaria emergente y coordinadora cultural, cada vez que puedo me escapo a conocer nuevos artistas y espacios. Con la excusa de residir en Lisboa por 7 meses a causa de una interinidad en Kunsthalle Lissabon, esta fue una oportunidad fascinante para conocer la escena artística portuguesa – una experiencia extremadamente enriquecedora, que ha ampliado mis horizontes en este nuestro pequeño sector.

Tras haber tenido la suerte de conectar y trabajar con proyectos y profesionales lisboetas, corono este capítulo de mi carrera con ARCOLisboa 2025, una ocasión perfecta para volver a abrir miras a la escena internacional y, además, volver a reencontrarme con artistas y galeristas españoles. En este artículo, recojo 4 propuestas de la feria en pos de acercar el bullicio artístico portugués de esta semana tan especial al público vecino.

Sobre esta edición

ARCOlisboa, la feria internacional de arte contemporáneo organizada por IFEMA MADRID y la Câmara Municipal de Lisboa, celebra su 8ª edición del 29 de mayo al 1 de junio. Un año más, la Cordoaria Nacional –su sede tradicional– se convierte en la capital portuguesa del arte y la cultura, a nivel nacional y europeo.

Esta edición cuenta con la participación de 83 galerías de 17 países, presentando un amplio diálogo entre la escena artística portuguesa, el arte español y las novedosas tendencias internacionales. La Feria se organiza en torno a tres áreas: el Programa General (con 61 galerías), Opening Lisboa (18 galerías) y As Formas do Oceano (5 galerías). 

En esta ocasión, el carácter de la feria es más internacional que nunca: la participación de galerías portuguesas representa el 36% de la feria -con un total de 30 galerías– mientras que el segmento internacional se sitúa en el 64% –53 galerías–, con una significativa presencia de países como España, Alemania, Italia y Brasil.

Galería Silvestre

Para el octavo año de la feria, la Galería Silvestre forma parte del proyecto SOLO, un compendio de propuestas dentro del marco del Programa General que presentan la obra de artistas internacionales en profundidad. En este grupo, podremos conocer las obras de Amélie Esterházy (Galería Behncke, Munich), Manuel M. Romero (Artnueve, Murcia), Sonia Navarro (T20, Murcia), Miki Leal (El Apartamento, La Habana-Madrid-Miami) y Diogo Pimentão (Galería Encounter, Lisboa), entre otros.

En el stand de Galería Silvestre nos topamos frente a frente con una serie de obras recientes de Klaas Vanhee (1982). El artista belga se expresa mediante un híbrido de ilustración y escultura, comprendiendo el objeto escultórico como un dibujo esculpido. Sus obras se conciben siempre de la reverberación directa sobre su propio cuerpo y el mundo exterior, de manera que no haya sitio para albergar cualquier principio fundamental o de corte trascendental que lo oprima. En esta exploración de formas y sensaciones, todo es posible y permitido.

El proyecto presente en ARCOlisboa parte de una crisis personal del artista en el verano del 2024, que lo aleja del estudio interesándose así en el ‘boulder’ o escalada sin cuerda. Al tiempo visiona casi de una manera obsesiva videos de escaladores, generándole una necesidad de retratarlos. Estas representaciones, de escala 1:1, se plasman en papeles superpuestos (que “escalan”), para embargar la altura de cada uno de los retratados.

Galería Max Estrella

La galería madrileña Max Estrella (en el stand C04) convoca una propuesta colectiva de cinco artistas: Eugenio Ampudia (1958), Daniel Canogar (1964), Leyla Cárdenas (1975), Glenda León (1976) y Markus Linnenbrink (1971).

Además del stand de ARCO, durante la semana del arte (y hasta el 15 de junio), se podrá conocer la obra de Eugenio Ampudia más en profundidad asistiendo a su exposición monográfica en el Centro de Arte e Cultura de la Fundação Eugénio de Almeida, en la ciudad de Évora (Portugal).

Francisco Heras, coordinador de proyectos, señalaba la unión conceptual de todos los artistas por encima de la diversidad de formatos y materiales. El paso del tiempo –un tema de especial relevancia en los tiempos que corren– adopta numerosas facetas al fragmentarse en contextos específicos. En el stand de Max Estrella, el público se encuentra frente a frente con problemáticas de tiempo muy específicas, por ejemplo, las horas que discurren en el estudio del artista o la distorsión espacio-temporal de la realidad digital. 

El tiempo adopta su faceta más metafórica a través del minimalismo lírico de Glenda León. Una galaxia alimentada por el tecleo de una máquina de escribir y un altar musical de escenarios y estaciones precede la entrada al espacio. Empleando el esencialismo de las palabras y formas, León nos muestra los ritmos –gravitatorios, bailados, repetitivos– que construyen el significado simbólico.

Galería Rosa Santos

Con localidad en Valencia, la galerista Rosa Santos apuesta por el arte visual contemporáneo desde el 2003, mostrando especial interés en las últimas tendencias en escultura, arte conceptual, performance o en discursos feministas, así como en video e instalación. Para esta edición de ARCOLisboa, la galería presenta una conversación entre Sandra Mar (1995) y Marina Glez. Guerreiro (1992).

Sandra Mar entendiendo el barro como un lienzo, un soporte para dibujar y escribir. La poesía cruza todas sus obras, interrogando al público sobre amor, deseo y afecto. Por lo tanto, la artista proyecta sus experiencias físicas y emocionales, plasmados mediante símbolos que acaban por escenificar un imaginario propio. Cuerpo y materia conversan entre sí, jugando con los límites.

Marina Glez. Guerreiro, por su parte, genera instalaciones mixtas, compuestas por escultura, pintura y objetos cotidianos. Acumula y coloca materiales antiguos, como si se tratase de un ritual preciosista, creando espacios de simulacro. Sus naturalezas idealizadas son casi sets diegéticos, que evocan lo funcional, pero a su vez se distancian del público por su gran presencia estética.

El cruce formal de ambas artistas genera una coreografía vulnerable, una especie de habitación-refugio. En medio de una feria de arte, propuestas como estas hacen parar en seco a los asistentes. Una puesta en escena muy sutil, que fusiona la poética del hogar y la expresión visceral.

Galería Fernando Pradilla

El stand I01 acoge la galería Fernando Pradilla (Madrid) con una conversación entre dos artistas: Alberto Baraya y Gonzalo Fuenmayor. Elena Fernández, directora de la galería, tuvo la amabilidad de acompañarme y guiarme por la exposición, tramando obra a obra un complejo discurso lleno de detalles simbólicos.

Mediante estrategias de distanciamiento y un posicionamiento escéptico cargado de ironía, Baraya se apropia de las expediciones científicas –“exploraciones”– europeas de los siglos XVIII y XIX; campañas que definieron, hasta hoy, lo exótico. Investiga sus narrativas legitimadoras, como las escenas de caza o la estética de Goya, invitando a la reflexión sobre la construcción del paradigma científico y la conformación del fenómeno cultural.

Fuenmayor también disecciona la cultura de lo exótico, pero con una mira completamente diferente. Define su estrategia como “injerto visual”, es decir, la producción de escenas desconcertantes que desmitifican el trópico latinoamericano. Traza corpus críticos basados en lo figurativo, mezclados elementos ajenos a la historia y creando escenas surrealistas. Parte de su material incluye la publicidad y el cine, un exponente de “exotismo híbrido” y referencial para la construcción de estereotipos.

El choque de ambos artistas genera un gabinete de curiosidades, aquellos espacios privados frutos del fetichismo hacia lo exótico que, más tarde, conformaron museos y galerías. La conversación baila entre referencias históricas y la denuncia de la explotación racial, todo envuelto en una burbuja de ironía y sátira.

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